Mi último artículo, de junio 2023, en AFDA nº 117.
Conclusión sobre la
infancia de Miguel Delibes
La infancia es uno de los cuatro temas clave en la obra del
escritor Miguel Delibes. Niños de distintas procedencias salpican los libros
del maestro vallisoletano: Daniel el Mochuelo, quizá el más conocido, El Nini,
Germán el Tiñoso, Roque el Moñigo, Quico, la Uca-Uca, Pedro…
Delibes pasó una infancia entrañable. Su carácter pesimista
se manifestó después, con el paso de los años. De pequeño disfrutó unos cuantos
veranos en el pueblo cántabro de Molledo, entre prados, vacas en los establos y
boñigas por las calles. Uno o dos veranos más estuvo en Quintanilla de Onésimo,
a 20 minutos actuales de su casa de Valladolid. Incluso otras veces pasó
temporadas en Boecillo, en donde aprendió a montar en bici.
También tuvo una vida feliz en su primer colegio, el de las
carmelitas. Y algo parecido se podría decir de su paso por el colegio de
Lourdes para estudiar el Bachillerato.
En una casa rodeado de hermanos, hasta 8 fueron en total, el
niño Miguel tuvo una infancia tranquila y agradable. En aquellos años 20 de su
infancia más tierna se podía jugar en la calle. Apenas pasaban coches por la
acera de Recoletos de Valladolid. Era Miguel un niño estudioso y disciplinado
que también sabía disfrutar del campo, los juegos y el aire libre. No había
cumplido los 8 años cuando ya sabía lo que era acompañar a su padre en una
jornada de caza. La zona de los montes Torozos les pillaba cerca de la ciudad.
Su primera perdiz la cazaría en La Sinova, un caserío situado entre Castrillo
Tejeriego y Villavaquerín, en la provincia de Valladolid.
Sus estudios de Bachillerato no fueron menos exitosos que los
de Primaria. Cerca de su casa se encontraba el colegio de los Hermanos de La
Salle, el colegio de Lourdes y allí pasó seis años, de 1º a 6º de Bachillerato.
Rara vez bajaban sus notas del notable. Alumno trabajador, aprendió a redactar
de la mano del Hermano José María. Realmente Delibes lo conoció como Fermín,
porque en aquellos años de la Segunda República los hermanos de La Salle (y el
resto de órdenes religiosas) tenían prohibido vestir el hábito y llamarse por
su nombre de hermanos.
Estoy convencido que la infancia fue la mejor etapa vital de
Miguel Delibes. Después aumentarían sus preocupaciones y sus miedos. Le llegó
el éxito como escritor, eso sí, pero perdió gran parte de la paz y la felicidad
de la que había gozado como niño.

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